EL GENERADOR: UNO QUE SE MIRA EL OMBLIGO

 In Nadia Soso | Mi Blog

El Tipo Generador está diseñado para conocerse a sí mismo. No está diseñado para conocer al otro. No está diseñado para conocer al grupo. Tampoco para impactar –y conocer su impacto– en los demás. Está aquí para mirarse el ombligo.

¿No es extraño? Es raro encontrar generadores que miren hacia adentro con real curiosidad por saber qué es lo que pasa ahí, quién está ahí dentro y que allí vean con los frescos ojos de un niño; sin prejuicios, sin condicionamientos, sin supuestos, sin pretensiones, sin intenciones, sin actitudes. Lo más habitual es encontrar generadores que tienen su atención puesta en los demás. Preocupados por qué pensarán de ellos los demás. Intentando elegir cómo inventarse a sí mismos para impactar a los demás, en cómo sacrificarse y esforzarse por los demás para que los demás les tengan alta estima y consideración.

Pero… ¡no! ¡no! El Generador está diseñado para verse a sí mismo y hacerlo con una mirada virgen y nueva, con la mirada de quien tiene plena confianza simplemente porque está vivo y es la vida quien lo sostiene, y sin miedo se enfoca en aquello que no conoce (él mismo) para ver y sólo ver… y a–lu–ci–nar con el gran descubrimiento: ese eres tú; ¡el desconocido, eres tú!

EL MIEDO MATA

Cuando no te tienes miedo (o –lo que es lo mismo– cuando no tienes miedo a lo desconocido), entonces es amor. Luego los de-más se convierten en oportunidades para conocerte en el vínculo y en la interacción, en lugar de ser la fuente de todas tus frustraciones, los culpables de tu desvida.

Ra Uru Hu nos dejó las preguntas que corresponden al dilema mental de cada uno de los tipos. Así es que el mantra que todo Generador habría de repetir constante e incansablemente para mantener alineada su mente con su forma –para dejar que su cuerpo se mueva desde su propia autoridad interna– es “¿Quién soy yo para mí?

Bien mirado, todo Generador que se dedique a preguntarse a sí mismo “¿Quién soy yo para mí?” continuamente, ya no tendrá momentos de aburrimiento, porque conocerse a uno mismo no tiene fin. El Sacral es tan abismal que no puede responder a conclusiones, simplemente porque no concluye. Crece y madura, pero no concluye. Mecánicamente lo que el Sacral hace es repetir, reproducir, generar y regenerar (¡vida!). El Sacral cuando para, descansa; cuando concluye, muere.

¡SOY EL DILEMA!

“¿Quién soy yo para mi?” es la contraseña que abre las incontables puertas de condicionamiento que se interponen entre tu mente y el verdadero tesoro que yace dentro de ti. ¿Quién soy yo para mi?” es el dilema mental del Generador, a través del cual se abren de a una las puertas del autodescubrimiento. El viaje es largo… pero el brillo de tu Ser va iluminando tus pasos y te vas metiendo dentro, cada vez más hondo. Las rígidas capas se convierten en envolvente vulnerabilidad y confías, porque en el núcleo de la forma está la creación.

Cada respuesta Sacral trae una muestra de ti. Entre esperas y respuestas, te envuelves de ti y de todo lo que te es natural, te vas conociendo. La espera del Generador ya no es una espera ansiosa, que busca resultados y anhela llegar a conclusiones para poder aferrarse a ellas como si fueran de verdad (como si realmente fueran algo a lo que tus manos materialmente pudieran aferrarse… ¡es gracioso, piénsalo!). Amas la espera porque allí estás tú; en la espera te dedicas a verte, a conocerte. Amas las respuestas porque allí estás tú (¡apareces por todos lados!). Tus respuestas sacrales te encuentran atento a ellas y disponible para lo que toque hacer en cada momento. Haces con amor y con satisfacción. Te mueves en y con el magnético poder y la magia de estar vivo, de verte vivir y generar vida.

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Comments
  • María de los Angeles Pineschi
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    Claro, clarísimo…..muy revelador. Ahora sé como lograr escuchar a mi sacral!!!!! Muchas gracias

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